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viernes, 12 de julio de 2019

El PCE (m-l) y su miedo a exponer al público las divergencias con otros partidos; Equipo de Bitácora (M-L), 2019


«Stalin ya dijo en 1925 contra el seguidismo:

«Habla usted de la línea del P.C. de Alemania. Indudablemente –me refiero a su línea política–, es acertada. Ello, propiamente, explica las relaciones íntimas, amistosas –y no sólo de camaradas– entre el P.C.(b) de Rusia, y el P.C. de Alemania, esas relaciones de las que usted mismo habla en su carta. Pero ¿significa esto que debamos ocultar ciertos errores en la labor política del P.C. de Alemania o del P.C.(b) de Rusia? Naturalmente que no. ¿Puede afirmarse que el C.C. del P.C. de Alemania o el C.C. del P.C.(b) de Rusia no cometen algún que otro error? ¿Puede afirmarse que la crítica de una parte de la actividad del C.C. del P.C. de Alemania –utilización insuficiente del asunto Barmat, la conocida votación de la minoría comunista en el parlamento de Prusia en el problema de la elección del presidente del parlamento, el problema de los impuestos relacionados con el plan Dawes, etc.– excluye la plena solidaridad con la línea general del C.C. del P.C. de Alemania? Claro que no. ¿Qué sería de nuestros Partidos si al encontramos nosotros en el Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista, supongamos, cerrásemos los ojos a los errores de nuestros Partidos, nos entusiasmásemos ensalzando nuestro «acuerdo completo» y nuestra «bonanza» y nos pusiéramos a decir amén en todas las cuestiones? Creo que semejantes partidos nunca llegarían a ser revolucionarios. Serían momias, pero no partidos revolucionarios. Me parece que algunos camaradas alemanes se sienten a veces inclinados a pedimos que demos nuestro asentimiento a todo lo que hace el Comité Central del P.C. de Alemania, estando por su parte siempre dispuestos a asentir a cuanto haga el Comité Central del C.C.(b) de Rusia. Yo me opongo enérgicamente a ese asentimiento mutuo. A juzgar por su carta, usted es de la misma opinión. Tanto mejor para el P.C. de Alemania». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili; Stalin; Carta del Camarada Me-rt, 8 de noviembre de 1925)

Aunque parezca increíble, estas sencillas concepciones de las relaciones entre partidos no fueron adoptadas por casi ningún partido de aquel entonces. La cuestión tampoco mejoró mucho tras el desmoronamiento vital de la mayoría de partidos bajo la usurpación de los jruschovistas.

En el IIIº Congreso del PCE (m-l) de 1979 se decidió autocensurar al público el capítulo del informe: «Algunas cuestiones sobre el movimiento comunista internacional (marxista-leninista)», bajo la excusa de que «por razones obvias, de esta parte del informe, se publicaran solo extractos». ¡¿Qué razones obvias?! Más allá de que el público asistente pudiese escuchar el informe entero o no, dedicando escasas páginas a la versión final escrita, el PCE (m-l) privó a sus compañeros internacionales y a las generaciones venideras de un estudio concienzudo de los problemas internacionales de entonces. Eludiendo datos de cuestiones sensibles como cuestiones militares, domicilios, financiación y afiliación interna o próximas movilizaciones de peso, un partido no puede eludir en una exposición sus propios documentos, mucho menos cuando versan de luchas ideológicas. Como sabemos, las direcciones de todos los partidos oportunistas de la actualidad: PCE, PCOE, PCPE, PCE (r), RC, UP, IC, PTE y toda la sopa de letras revisionista se escudan en que «por cuestiones de seguridad» o por «cuestiones de la represión sufrida», prefieren o no pueden exponer sus documentos, ¡dando a entender que si los expusieran todos podríamos ver la gran calidad de sus escritos y análisis! Lo que no entienden es que un partido comunista como tal, no teme esconder sus posiciones políticas, económicas y culturales, y que uno que hace eso, no puede aspirar más que a ser un reducto marginal. No obstante, se ha de aclarar que entendemos que en determinadas circunstancias haya una limitación de la información en temas concretos de cara a coyunturas práctico-organizativas que por su sensibilidad deben tratarse con precaución para no delatarnos ante el enemigo. Pero como ya hemos expresado, esta limitación de la información debe de ser concreta y coyuntural, y nunca en materia político-ideológica, económica o programática.

Lamentablemente dentro del PCE (m-l) se cosechó la teoría de que las críticas entre partidos eran necesarias para reforzar los lazos ideológicos, pero que ellas debían resolver siempre de forma interna, ya que, toda disputa teórica podría ser aprovechada por el enemigo (sic):

«Vemos casos de clara desviación de los principios, de posiciones claras de oportunismo correcto y chovinismo que conducen, si no se rectifican, al pantano del revisionismo. ¿Pero qué debemos hacer? ¿Pasar en silencio debido a la «independencia» de cada partido y dejar continuar el proceso de degeneración? No, decimos y diremos claramente lo que pensamos, sin temores ridículos sobre las polémicas que nos hacen callar. Porque esta polémica sirve para aclarar ideas y conceptos, para corregir errores si no son tercos. (...) Por esto no podemos callarnos, ya que esto sería, además de cobardía, desprecio por los pueblos y los trabajadores de los países en cuestión y, al mismo tiempo, romper con la tradición leninista de polemizar, de censurar y no dar cuartel a aquellos que, consciente o inconscientemente, han desviado o distorsionado las leyes y los principios del marxismo. (...) Somos de la opinión, que mientras exista una posibilidad de corregir los errores, es por ello necesario y honorable, que la polémica deba desarrollarse a nivel interno y no público». (Raúl Marco; Sobre algunas cuestiones del Movimiento Internacional; Discurso pronunciado en un plenario ampliado del Comité Central, 3 de octubre de 1982)

sábado, 25 de febrero de 2017

La discusión entre Zhdánov y Longo en la Kominform por las tácticas oportunistas de los dirigentes italianos

Longo y Secchia ante un retrato de Toglitatti, todos actores principales del revisionismo italiano

«Mientras el líder italiano pronunciaba su discurso, y llegando a esta parte exacta:

«En el plano político estamos tratando de deshacernos del gobierno de Gasperi. Hay varias formas en que esto se puede lograr: 1) Ampliar el gobierno a través de la inclusión de los seguidores de  Saragat y los republicamos. Esto solo reforzaría a Gasperi. 2) Mediante una formación de un gobierno liderado por los socialistas, pero sin participación comunista. Lo que se prevería aquí es lo hecho en Francia. Tal solución al problema es difícilmente posible. 3) Proponemos la siguiente solución al problema. Lo que se necesita es formar un gobierno de los partidos de izquierda». (Luigi Longo; Informe en la Iº Conferencia de la Kominform, 24 de septiembre de 1947)

Andréi Zhdánov, el otro representante soviético junto a Gueorgui Malenkov de la delegación soviética, no pudo resistirse a guardar silencio durante el informe de Longo e interrumpió pidiendo explicaciones al respecto de lo que estaba contando el italiano sobre sus tácticas para formar un nuevo gobierno:

«¿Y la Democracia Cristiana? Ellos fueron los que os empujaron fuera del gobierno. Son enemigos. Llevaron a cabo un golpe de Estado». (Andréi Zhdánov; Intervención durante el informe de Luigi Longo, 24 de septiembre de 1947)

A lo que Longo respondió:

«Los demócrata cristianos de izquierda también». (Luigi Longo; Informe en la Iº Conferencia de la Kominform, 24 de septiembre de 1947)

Ante tal respuesta, Zhdánov contestó duramente mostrando su enojo:

«Quieres ser más parlamentarista que los propios parlamentaristas Ellos fueron los primeros en violar las leyes del parlamento expulsándolos fuera del gobierno, a vosotros, el partido más fuerte. Nosotros no entendemos estas maniobras. Déjame plantearte una pregunta. Con los ataques de la reacción el Comité Central del partido comunista se retira. La reacción gana la expulsión de los comunistas del gobierno, asegurándose un éxito. Esto no es que sea un paso atrás. Es que es un golpe de Estado. ¿Y qué es lo que el partido tiene la intención de hacer? ¿Pasará el partido de la defensa al ataque? ¿Tiene el partido algún plan de ataque? ¿Hasta qué punto quiere el partido retirarse y en qué momento va a pasar a la ofensiva? ¿O tal vez bajo la bandera de evitar «aventuras», se dejará que se prohíba el propio partido comunista? ¿Por cuánto tiempo tiene el partido la intención de seguir en retirada? Todas estas preguntas no pueden dejar de preocupar a la clase obrera mundial». (Andréi Zhdánov; Intervención durante el informe de Luigi Longo, 24 de septiembre de 1947)

Zhdánov efectivamente mostraba la preocupación de toda la clase obrera mundial por el rumbo y destino de un viejo partido de la Komintern, y uno de los partidos más grandes de Europa y ahora además cofundador de la Kominform. En varias ocasiones más, los líderes marxista-leninistas de la época intentaron aconsejar a los dirigentes italianos que se desligaran del legalismo y parlamentarismo burgués:

sábado, 10 de diciembre de 2016

Las luchas de los marxista-leninistas polacos en la Kominform para acabar con el mito del llamado «camino pacífico al socialismo»; Equipo de Bitácora (M-L), 2015

Konstantín Rokossovski, Bolesław Bierut y Jakub Berman

«La crítica también tocó el tema de que los franceses e italianos no comprendían bien cuando algunos dirigentes de los partidos comunistas en el poder hablaban de «camino pacífico al socialismo», y que este lema difícilmente podía ser dicho con credibilidad por los partidos comunistas que no estaban en el poder:

«Nos parece que los camaradas franceses e italianos han oído a menudo hablar del camino pacífico al socialismo de boca de los representantes de los partidos comunistas de los países de democracia popular, y parece que han sido hasta cierto punto hipnotizados por esta vía pacífica. A este respecto hay que destacar, en primer lugar, que la vía pacífica en los países socialistas es un camino de agudo e incluso sangriento conflicto con el enemigo de clase, y segundo, que se puede hablar de camino pacífico solo cuando el partido ya tiene una fuerte posición en el gobierno y en la maquinaria del Estado». (Władysław Gomułka; Informe en la Iº Conferencia de la Kominform, 26 de septiembre de 1947)

Como hemos dicho anteriormente, tribulaciones sobre el «camino pacífico» daba lugar a varias interpretaciones, incluyendo a esta «aclaración» de Gomułka. ¿El camino pacífico al socialismo del país era asegurado con la toma de poder y la construcción de la nueva maquinaria estatal por el partido comunista? ¿O acaso se pensaba pero no se decía que a pesar de la toma de poder seguía existiendo el riesgo a más choques de clases como decía la teoría y demostraba la práctica marxista-leninista-stalinista y la propia experiencia soviética? ¿Entonces para qué se introducía el término «camino pacífico» si como dice el polaco no se descartaba la agudización de la lucha de clases e incluso el derramamiento de sangre? Este tipo de ambigüedades, confusiones y contradicciones era con la que jugaba en exceso Gomułka, y precisamente cuando no pudo disimularla sería una de las razones de su caída en desgracia en 1948, cuando ante la tesitura de una agudización de la lucha de clases en Polonia sus medias tintas sonaban claramente oportunistas, además de que se solidarizaría con la causa del revisionismo yugoslavo y rechazó las tesis de la Kominform de la IIº Conferencia de 1948. De todos modos estas vacilaciones fueron corregidas en los partidos comunistas en el poder donde se conocieron tales teorizaciones, y se demostró que lo mejor que se podría haber hecho es eliminar el término camino pacífico para no crear estériles debates teóricos que fueran aprovechados por oportunistas para establecer sus neoteorizaciones reformistas.

Alejándonos un poco del tema, Władysław Gomułka era un delegado que tampoco tenía mucha autoridad para críticas los errores derechistas de los franceses e italianos. Él era el clásico ejemplo de dirigente que no superó nunca los vestigios nacionalistas y socialdemócratas en su ideología política, razón por la que cuando se destapó más abiertamente tuvo que ser apartado de la dirección del partido. En el caso concreto de Polonia las tendencias como el gomułkismo suponían el azuzar o permitir el nacionalismo reforzando el frente antisoviético, la iglesia católica, y el reformismo. Esto se traducía en que los marxista-leninistas polacos del Partido Obrero Unificado Polaco (POUP) tuvieron que tener mucha paciencia en refutar los mitos nacionalistas anticomunistas y el viejo odio antisoviético, combatir el idealismo religioso y cuidar la formación ideológica de los trabajadores provenientes del ala izquierda del partido socialista polaco que se  unificó con el partido comunista aceptando las normas marxista-leninistas. En todos estos casos la educación ideológica era fundamental y no se podía realizar sin superar las deficiencias en la formación ideológica y sin apartar sin piedad a elementos que no daban la talla e incluso que jugaban con el destino del país como Gomułka:

«En Polonia el Partido Obrero Polaco ha sido capaz en los últimos siete años, y especialmente después de la liberación del Ejército Soviético de superar las debilidades ideológicas, políticas y organizativas de sus predecesores en el movimiento obrero polaco, y al frente de la liberación nacional de Polonia, en alianza con la Unión Soviética, y la liberación social del pueblo trabajador, convertirse en el partido líder de la clase obrera polaca, en la fuerza principal de todo el pueblo. (...) Sería un error sin embargo, creer que se podría en pocos años liquidar el nacionalismo polaco, formado en el curso de muchas décadas y que había sido mantenido caliente por el odio de clase de los terratenientes y burgueses polacos contra la Unión Soviética y en favor de los servicios de inteligencia imperialistas. La influencia de los sentimientos nacionalistas pequeño burgueses es fuerte en el Partido Socialista Polaco (PSP), pero también ha penetrado en el Partido Obrero Polaco (POP). Entre algunos camaradas esta influencia se entrelaza con la teoría del crecimiento «pacífico» de los elementos capitalistas en el socialismo, fallando en comprender las formas concretas en que se agudiza la lucha de clases y las diversas formas de penetración de las influencias imperialistas y los propios preparativos para la intervención imperialista. No podemos cerrar los ojos al hecho de que la unificación con el PSP, que aún está insuficientemente consolidado ideológicamente, pues una parte considerable de sus miembros permanecen bajo la influencia del nacionalismo y el reformismo, y si esto no queda superado, creará un grave peligro de oportunismo derechista y naturaleza nacionalista. La unificación de los partidos dará los resultados positivos deseados, en el sentido de fortalecer la actividad de la clase obrera en el camino al socialismo y su papel de liderazgo en el Estado democrático-popular, a condición de que el nuevo partido unificado se endurezca lo suficiente ideológicamente y que durante el proceso de unificación se lleve a cabo una lucha intensificada contra las supervivencias del nacionalismo y el oportunismo en el PSP. Solo entonces el socialdemocratismo podrá ser erradicado en Polonia, esto no se logra mecánicamente, sino a través de la creación de las condiciones necesarias para que sea totalmente eliminado y desarraigado, ideológicamente, políticamente y organizativamente. (...) Pensamos que la condición más importante en la actualidad para la consolidación de la democracia popular y la salvaguardia de las influencias hostiles es elevar el nivel ideológico del partido sobre la base del marxismo-leninismo y combatir todas las manifestaciones de nacionalismo y oportunismo». (Jakub Berman; Informe en la IIº Conferencia de la Kominform, 21 de junio de 1948)

¿Por qué se descubren las debilidades teóricas de Władysław Gomułka y otros revisionistas en la etapa concreta de paso a la etapa socialista, a la etapa de la construcción económica del socialismo y la eliminación por tanto de las clases explotadoras como tales? Por la sencilla razón de que a los oportunistas y vacilantes les es mucho más fácil camuflar su pelaje revisionista, o su debilidad teórica, en periodos «defensivos» como puede ser la lucha antiimperialista o la lucha antifascista, es decir, cuando las tareas del partido comunista son más generales y generalmente «más sencillas», en las que además se necesita de la alianza con amplias capas de la población y sus organizaciones; ese camuflaje les resulta imposible cuando el partido está a la «ofensiva» como puede ser en la toma de poder y sobre todo en la construcción económica del socialismo, cuando las tareas se tornan más complejas y es necesario tener los conocimientos teóricos concretos que rigen la praxis, cuando ciertas capas de la población y sus organizaciones antes aliadas ahora vacilan o se niegan a avanzar. Por ello, muchos de los revisionistas históricos han podido pasar desapercibidos durante ciertas etapas «defensivas», destapándose poco después en las ofensivas». ¿Cuál era el caso concreto de Władysław Gomułka?

«¿Cuál es la explicación plausible para el hecho de que estos errores se hicieron evidentes desde hace muy poco? Mientras que nuestro partido estaba luchando contra las fuerzas fascistas reaccionarias que trataban con frecuencia restaurar el gobierno terrateniente capitalista de forma violenta y directa, el oportunismo ideológico del pensamiento del camarada Gomułka obviamente no era evidente. Durante ese período, sin duda, el camarada Gomułka prestó un gran servicio al partido. Sin embargo, a medida que fueron aplastadas las fuerzas esenciales de la reacción fascista, la democracia popular en Polonia entró en una nueva fase de desarrollo. Pero desde el momento en el que los capitalistas y los elementos especuladores sacaban provecho de las dificultades del período de posguerra y explotaban al campesinado pobre comenzando ellos a reforzarse, apareció una contradicción fundamental entre las fuerzas populares y profundamente democráticas, es decir entre los obreros y los campesinos trabajadores, de una parte, y las fuerzas capitalistas de las ciudades y de los campo, de la otra. La cuestión de la afilada lucha de clases contra los elementos capitalistas, especialmente en el campo, se hizo entonces el orden del día». (Bolesław Bierut; Para lograr la completa eliminación de las desviaciones derechistas y nacionalistas, 1948) (Equipo de Bitácora (M-L); La crítica al revisionismo en la Iº Conferencia de la Kominform de 1947, 13 de agosto de 2015)

martes, 24 de mayo de 2016

La relevancia en los partidos comunistas de la Resolución de la Kominform de 1948 contra el revisionismo yugoslavo

Tito y Jruschov en 1963

«Los representantes de los partidos comunistas y obreros miembros de la Kominform procedieron a un análisis marxista-leninista profundo sobre la situación creada en el Partido Comunista de Yugoslavia (PCY) y descubrieron el fondo de los errores y desviaciones antimarxistas, revisionistas de los dirigentes yugoslavos. En esta cuestión, partían de la intención de defender la pureza del marxismo-leninismo y los destinos del socialismo y de la revolución en general, además de intentar ayudar al PCY y el pueblo a superar este grave peligro que se había producido en su seno.

Las históricas decisiones de la Kominform eran un programa de acción y de lucha para todos los partidos comunistas y obreros, una advertencia seria, una llamada que reforzaba la vigilancia revolucionaria que fue enviada a todos los comunistas del mundo, con vistas a preservarse del peligro de la nueva orientación revisionista que se había manifestado y de combatirla resueltamente hasta su destrucción total.

La Resolución devino prácticamente en un arma de lucha de los marxista-leninistas para el reforzamiento de la unidad de pensamiento y acción en las filas de los partidos, para mejorar ulteriormente el trabajo ideológico, teórico y político en los partidos, para la defensa de las victorias socialistas en los países donde la clase obrera había instaurado su poder, para la defensa del campo socialista, para la consolidación de las fuerzas revolucionarios de todo el mundo, por la intensificación de la lucha contra el imperialismo, para cerrar el camino a la agencia imperialista y que no penetrara en los países de democracia popular. 

Los errores y desviaciones de la dirección yugoslava, las cuales fueron criticadas en la Resolución de la Kominform, fueron graves. Tomados en su conjunto, constituyen una línea oportunista completamente equivocada, un alejamiento del marxismo-leninismo, una gran traición a la ideología del proletariado y su causa.

En política interior, los líderes del PCY se habían desviado de la teoría marxista de clases y de la lucha de clases, negaron la dictadura del proletariado, preconizaron la teoría de la integración pacífica de los elementos capitalistas en el socialismo. La dirección yugoslava revisó la teoría marxista-leninista sobre el partido, desvaloró el rol del partido fusionándolo con el frente popular.

Su dirección había violado la democracia interior del partido, había introducido métodos de dirección militares trotskistas y manifestaba tendencias liquidadoras muy netas, que contenían el peligro de la degeneración del Partido y del Estado yugoslavos. 

Los líderes del PCY abandonaron las tradiciones internacionalistas y se embarcaron en el camino del nacionalismo:

«Los dirigentes yugoslavos por lo visto no comprenden o quizá hacen como que no comprenden, que una tesis nacionalista semejante solo puede conducir a la degeneración de Yugoslavia en una República burguesa ordinaria, a la pérdida de la independencia de Yugoslavia y a su transformación en una colonia de los países imperialistas». (Kominform; Resolución: «Sobre la situación en el Partido Comunista de Yugoslavia», 28 de junio de 1948)

Este documento de la Kominform fue aprobado por unanimidad y tuvo la aprobación plena y sin reserva de todos los partidos comunistas y obreros del mundo. Se condenó al revisionismo yugoslavo y se desenmascaró en todos los aspectos.

La Resolución de la Kominform tenía un carácter programático, ya que definía claramente, en las nuevas condiciones, después de la victoria sobre el fascismo y en la época en que el socialismo había triunfado en varias países, la actitud que había que adoptar frente al revisionismo moderno, subrayando una vez más el rol del partido de la clase obrera en el Estado de democracia popular, el rol de la dictadura del proletariado en la construcción del socialismo, la política del partido para la liquidación de las clases explotadoras en el periodo de transición del capitalismo al socialismo y la consolidación del nuevo Estado. Se volvió a insistir en la necesidad de aplicar estrictamente los principios del internacionalismo proletario y el respeto a las relaciones fraternales y la asistencia mutua entre países socialistas, trajo una vez más la atención sobre el peligro de la posibilidad de la restauración del capitalismo en los países donde la revolución había triunfado y demostró que la única manera de defender los logros de la revolución y el socialismo era la vía de la lucha intransigente contra el imperialismo». (Zëri i Popullit; Quince años desde la publicación de la Resolución de la Kominform: «Sobre la situación en el Partido Comunista de Yugoslavia», 29 de junio de 1963)

viernes, 15 de abril de 2016

Autocritica, el arma afilada y perspicaz de los partidos comunistas y de los trabajadores; Kominform, 1948

El siguiente breve artículo, es un artículo publicado en la revista de la Kominform en junio de 1948, justo en momentos en que se criticaba y destapaba al revisionismo yugoslavo en la IIº Conferencia de la Kominform, quién en sus desviaciones, pese a las críticas de los partidos hermanos de la Kominform, se negaba a reconocer sus variados errores y a asistir a discutirlos:

«La famosa resolución dejó bien claro que el Partido Comunista de Yugoslavia no fue expulsado de la Kominform debido a sus errores y política incorrecta. Cualquier individuo comunista, Comité del partido comunista o Comité Central del mismo puede cometer errores. Ni siquiera fue expulsado porque no quiso aceptar las críticas. A menudo se debe tomar tiempo, un período prolongado de discusión profunda para que una organización del partido o miembro individual pueda llegar a comprender y corregir una política equivocada. Pero al negarse a discutir las críticas hechas por algunos de los comunistas más destacados y con experiencia en el mundo, sobre todo partiendo dichas críticas también del Comité Central del Partido Comunista (bolchevique) de la Unión Soviética, el hecho de rechazar discutir esas críticas de los miembros de dichos partidos, negarse a venir y reunirse con los representantes de los otros ocho partidos comunistas, era una acción despectiva que no podía sino colocar a los líderes comunistas yugoslavos fuera de la familia de los partidos comunistas». (James Klugmann; De Tito a Trotski, 1951)

Como expresaba el inglés James Klugmann en aquellos años, la causa de la expulsión del Partido Comunista de Yugoslavia de la Kominform no fueron sus errores, sino la violación de los reglamentos de la Kominform al negarse a asistir para no permitir que otros partidos ejercieran su derecho a la crítica a otro partido hermano como los yugoslavos habían hecho en la conferencia anterior con los franceses e italianos a los cuales criticaron como hicieron el resto de partidos. Un claro ejemplo de falta de autocrítica. De hecho el presente artículo cita la autocrítica que con ayuda de los partidos hermanos tanto el Partido Comunista Francés como el Partido Comunista Italiano realizaron. Hay que recordar que pasado un tiempo estos partidos no siguieron aplicando las lecciones aprendidas en 1947 por lo que la autocrítica no fue aplicada en la realidad, ya que sobre todo tras la llegada del jruschovismo y como punto final con la disolución de la Kominform en 1956, los puntos contenidos de su autocrítica sobre sus desviaciones fueron olvidados o abiertamente rechazados, y Thorez y Togliatti promoviendo sus viejas desviaciones bajo la falsa excusa de la «lucha contra el dogmatismo» y de la promoción de un marxismo «creador».


No tenemos mucho que añadir, si el lector desea artículos del mismo tema, en nuestra obra de 2013: «El revisionismo del «socialismo del siglo XXI», dedicamos un capítulo llamado: «El centralismo democrático, la crítica y la autocrítica» donde hicimos una radiografía completa al principio marxista-leninista de la crítica y la autocrítica, y cuyo capítulo debemos afirmar sin miedo a parecer prepotentes que es más completo que el presente artículo a la hora de abordar el tema.

Pese a la brevedad, el presente artículo de la Kominform recuerda muchos de los puntos de la crítica y autocrítica que todo los marxista-leninistas deben conocer y ejercer, y es un buen artículo sobre todo para los cuadros que se inician en el tema.

La traducción pertenece íntegramente a los camaradas de la Biblioteca Marxista Sergio Barrios, salvo la fuente de las citas de Lenin y Stalin que han sido añadidas por nosotros, para que los lectores vean su procedencia.

El documento:


«La gente de las nuevas democracias [1], está construyendo con gran entusiasmo una vida verdaderamente libre por primera vez en su historia. Están dedicando su trabajo y creatividad a reforzar su democracia, a consolidar y crecer sus bases económicas y políticas.

Los éxitos económicos y políticos de las nuevas democracias se han logrado bajo el liderazgo de los Partidos Comunistas y de los Trabajadores –los verdaderos partidos de la clase trabajadora – no obstante este trabajo no ha sido fácil. La construcción del socialismo se está desarrollando en condiciones amargas, en una lucha de clases que encuentra su expresión en diferentes formas. El desarrollo hacia el socialismo no puede lograrse mansamente, sin lucha, sin dificultades y sin errores.

La autocrítica puede ser el arma perspicaz que ayude a eliminar los defectos y errores en dichos partidos.

La crítica y autocrítica facilitan el combate contra los enemigos de la clase trabajadora y el socialismo, al revelar posibles manipulaciones, asegurar la eliminación de errores y defectos, así como preparar el camino para nuevos éxitos.

Lenin y Stalin nos han enseñado que precisamente cuando un partido revolucionario marxista llega al poder surge la urgente necesidad del método de la autocrítica, pues miembros del partido gobernante suelen dejarse llevar por los éxitos obtenidos, volviéndose engreídos y fallando al no ver sus debilidades, facilitando así el trabajo de sus enemigos.

De ahí su importancia vital en la lucha por el desarrollo estable de la economía nacional en las nuevas democracias, por mejorar la calidad del trabajo ideológico, político y organizativo, al fin de elevarlo a niveles más altos.

La autocrítica no es sólo un fenómeno pasajero. En el arsenal de los partidos marxistas la crítica y la autocrítica son un arma siempre activa que está indisolublemente relacionada con el espíritu revolucionario de las grandes enseñanzas de Marx, Engels, Lenin y Stalin. La autocrítica es una ley de desarrollo en el partido, es un método específico de entrenamiento para los dirigentes y cuadros del partido, la clase obrera y el pueblo entero en el desarrollo de su espíritu revolucionario.

No puede haber una realización genuina de los principios organizativos de un partido marxista, un fortalecimiento de las organizaciones del partido y sus conexiones o relación con el pueblo y una correcta educación marxista leninista de los cuadros sin la crítica y la autocrítica en las organizaciones del partido.

El derecho a criticar a cualquier funcionario del partido en las reuniones partidarias constituye uno de los principios de la democracia interna del partido; la libertad de crítica y auto crítica facilita a la militancia ejercer el control sobre los principales funcionarios del mismo.

«Los bolcheviques deben saber  que la consigna de la autocrítica es la base de nuestra actividad partidaria, los medios de reforzar la dictadura del proletariado y el espíritu del método bolchevique de formar cuadros. (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Lenin y la cuestión de la alianza con el campesino medio, 12 junio de 1928)

Estas palabras de Stalin determinan clara y exhaustivamente el rol y lugar que ocupa la autocrítica en la vida interna del partido como método de trabajo operado constantemente en sus organizaciones.

No se puede hablar de democracia al interior del partido, mucho menos de crítica y autocrítica en sus organizaciones, cuando los organismos dirigentes no son elegidos sino cooptados o nombrados desde arriba; en este tipo de organizaciones los miembros del partido son reacios a expresar su opinión, evitan criticar el orden existente por temor a represalias.

No se puede avanzar al socialismo sin promover la crítica y la autocrítica, sin convocar a las amplias masas trabajadoras a la tarea de revelar y eliminar las debilidades y errores. Es por ello que la masa de trabajadores, campesinos laboriosos e intelectuales progresistas debe ser animada a ejercer la crítica y el control desde abajo.

Una actitud no marxista hacia la crítica y la autocrítica es a menudo resultado de la vanidad; en ocasiones de la incomprensión de la crítica como método de vital importancia en el trabajo de   partido; del deseo de restringir las críticas, para sofocarlas y tomar medidas contra aquellos que hacen observaciones cruciales o decisivas.

Una actitud incorrecta frente a la crítica se expresa en que, en lugar de admitir y corregir los errores, se toma subjetivamente; como una afrenta en el prestigio; como un insulto a la ambición y reputación de uno u otro funcionario o dirigente de una organización, etc. Esta actitud de ninguna manera fortalece a las organizaciones del Partido. Tampoco promueve una educación apropiada de los cuadros. Por el contrario, es en extremo peligrosa para la vida y el desarrollo del Partido.

Por otro lado, un reconocimiento honesto y franco de los errores y la adopción de medidas para corregir tales fortalecen al partido, educa a los cuadros en el espíritu de un enfoque autocrítico para con su trabajo, afila también su sentido de la vigilancia e infunde vigor y vida al trabajo interno del partido en su conjunto.

En este sentido debe decirse que los dirigentes de los partidos comunistas de Francia e Italia se mostraron a la altura de la ocasión. Durante la Conferencia informativa de los nueve partidos comunistas, celebrada en Polonia en septiembre pasado, reconocieron sus errores y, a la manera de los marxistas, aceptaron la severa crítica a la que éstos fueron sometidos. En sus informes, publicados en la prensa, los camaradas Duclos y Longo describen estos errores con gran detalle. Después de criticar sus deficiencias ante la amplia militancia del partido, los partidos comunistas de Francia e Italia tomaron las medidas necesarias para corregir estos errores y con ello reforzaron sus filas e hicieron un valioso aporte a la apropiada formación del personal del partido en el espíritu del marxismo revolucionario.

«Todos los partidos revolucionarios que han muerto hasta el momento lo hicieron al volverse vanidosos o engreídos, al no poder apreciar dónde yacía su fuerza y al temer hablar de sus debilidades». (Vladimir Ilich Uliánov; Lenin; Discurso de clausura sobre el informe político del Comité Central del Partido Comunista (bolchevique), 28 de marzo de 1922)

Esta importante declaración de Lenin ha sido olvidada y quebrantada por aquellos que se niegan a reconocer sus errores, quienes inmersos en la niebla del elogio y la auto alabanza exagerada no alcanzan a ver las graves deficiencias en su trabajo.

La autocrítica es un signo de fortaleza, no de debilidad, por parte del partido marxista. Sólo un partido fuerte, que tiene sus raíces en la vida y que avanza hacia la victoria, puede no temer a la despiadada crítica de sus propias deficiencias por parte de los miembros del partido y el pueblo en su conjunto.

«Sólo los partidos que viven en el pasado y están condenados al olvido temen a la luz y la crítica. Nosotros no tenemos miedo de lo uno o lo otro debido a que somos un partido en ascenso, un partido que avanza hacia la victoria. Es por eso que la autocrítica (...) Es un signo de gran fortaleza y no de debilidad de nuestro partido, es un medio para fortalecer y no para desintegrar». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Los resultados de los trabajos de la XIVº Conferencia del Partido Comunista (bolchevique) de la Unión Soviética, 1925)

Sólo partidos burgueses que ocultan la verdad encubren sus carencias o faltas al fingir que todo está bien, sólo los partidos que históricamente están condenados temen a la luz del día y a la crítica. Porque si la burguesía incurriese en el más reducido ejercicio de una autocrítica seria sobre sus faltas, ni una sola piedra quedaría del orden burgués.

Los partidos marxistas aprecian un fomento a la eficiencia en la fundamental crítica y autocrítica realizada por las masas y en la capacidad para escuchar la voz de la masa, una poderosa arma para fortalecer aún más el contacto y cercanía con la clase obrera, los campesinos trabajadores y el pueblo en su conjunto.

Al desarrollar ampliamente la educación de los cuadros sobre la base de los principios de la crítica y autocrítica de los errores, así como la divulgación de la experiencia positiva del trabajo, los partidos marxistas lograrán fortalecer aún más sus filas y reunir en torno suyo a los trabajadores en lucha por nuevas victorias de la Democracia Popular y el Socialismo». (Kominform; Autocrítica, el arma afilada y perspicaz de los partidos comunistas y de los trabajadores; ¡Por una paz duradera, por una Democracia Popular!, no. 12, 15 de junio de 1948)

Anotaciones de la Biblioteca Marxista Sergio Barrios:

[*] La traducción al español del presente artículo fue realizada por Vanguardia Roja, a partir de la versión transcrita y traducida al inglés por The Socialist Truth in Cyprus – London Bureaux para su publicación en línea a través de la página web: http://www.directdemocracy4u.org, y a quienes agradecemos infinitamente recuperar este importante material formativo para todos aquellos interesados en el marxismo-leninismo.

[1] Se refiere a los regímenes en donde predominaba la democracia proletaria, la nueva democracia, y en los cuales la dictadura del proletariado adquirió ya sea la forma soviética o la de una democracia popular. Aclaramos lo anterior para evitar confusiones con el término maoísta de nueva democracia, que implica serias diferencias en contenido, teoría y práctica con respecto a las dos formas históricas de la dictadura proletaria. Nota de Ediciones Vanguardia Roja/Biblioteca marxista Sergio Barrios.

jueves, 4 de febrero de 2016

La opinión soviética sobre el partido rumano y la cuestión de Pauker

Petru Groza, Gheorghe Gheorghiu Dej, Ana Pauker, Vasile Luca, Teohari Georgescu, Iosif Chişinevschien 1950

«Si bien hemos visto que en documentos como el de «Zákonomemost rosta vliianiia kommunisticheskikh partii v evropeiskikh stranakh» se podían ver varios dossiers sobre los países de Europa del Este, y ciertas críticas de aquel entonces hacia los partidos comunistas de Yugoslavia y Checoslovaquia. En el caso del Partido Comunista Rumano (PCR) la cosa es algo distinta, los informes y cables soviéticos dejaron registrados apuntes negativos sobre el Partido Comunista Rumano, pero  fue debido al informe presentado por Gheorghiu-Dej durante la Iº Conferencia de la Kominform de 1947. En su informe la única autocrítica sobre el partido, fueron unas breves frases que hacía mención a la falta de formación ideológica, la lucha contra el burocratismo y el chovinismo:

«Hay graves deficiencias en nuestro trabajo del partido, siendo su origen principalmente en el bajo nivel ideológico y político de nuestros cuadros». (Gheorghiu-Dej;  Informe en la Iº Conferencia de la Kominform, 23 de septiembre de 1947)

En la versión corregida además se borraron las siguientes partes –para nada banales–:

«En este punto en las actas unos pasajes del Texto Íntegro del Discurso quedaron fuera, se llamaba a una mayor «crítica y autocrítica» dentro de las organizaciones del partido que en particular debían estar dirigidas sobre los comunistas que empleaban métodos descritos como «administrativos» en su dirección con la población, contra muchos comunistas que no habían liquidado sus vestigios de chovinismo y, finalmente contra los que manifestaban un sectarismo contra las organizaciones socialdemócratas». (Fondazione Giangiacomo Feltrinelli; La Kominform; Actas de las tres conferencias, 1947/1948/1949, 1994)

En un telegrama de Zhdánov y Malenkov del 26 de septiembre de 1947 se hacían eco de la deficiente autocrítica del delegado rumano:

«A la luz de esta autocrítica es difícil entender exactamente a que se referían Zhdánov y Malenkov, cuando en un primer borrador del telegrama a Stalin, comentaron negativamente el discurso de Gheorghiu-Dej, agregando que él no había desarrollado lo suficiente una «crítica a sus debilidades» en el trabajo del partido, sobre todo en lo que respecta al liderazgo, en el que «como se sabe, la situación no es nada favorable». (Fondazione Giangiacomo Feltrinelli; La Kominform; Actas de las tres conferencias, 1947/1948/1949, 1994)

jueves, 24 de diciembre de 2015

La crítica de la rumana Anna Pauker a las desviaciones franco-italianas de los años 40

Anna Pauker en una escena de los años 40

«El siguiente miembro en pronunciarse en la séptima sesión fue Anna Pauker en representación del Partido Comunista Rumano. Se procedió a un informe de similar naturaleza al que había realizado el yugoslavo Milovan Đilas: análisis más profundos sobre temas concretos donde esta figura creía que debían darse un serio repaso a las actividades y posiciones que mantenía el Partido Comunista Francés.

La delegada rumana empezó relatando donde veía las razones del vigoroso crecimiento de los partidos comunistas durante la Segunda Guerra Mundial y al término de ella:

«La influencia que los comunistas han ganado en muchos países se debe a que los pueblos ven en los comunistas a personas que dicen la verdad, incluso si esta verdad es amarga. El Partido Comunista Francés es un ejemplo. En el momento de los Acuerdos de Múnich de 1938, fueron los únicos que expusieron tal acuerdo. Cuando los socialdemócratas de ciertos países maliciosamente calumniaron a la Unión Soviética, los partidos comunistas, incluso en países donde reinaba el terror, explicaron con valentía a sus pueblos que la Unión Soviética era su verdadera amiga. Otra razón de porqué la influencia de los partidos comunistas se ha fortalecido es su lucha contra los ocupantes y los colaboracionistas, su fe en las fuerzas populares. Y, finalmente, los partidos comunistas se han hecho más fuertes porque son hermanos del Partido Comunista (bolchevique) de la Unión Soviética, el partido que conduce el país donde se está construyendo el socialismo y ha salvado a la humanidad de la esclavitud hitleriana. Todos estos factores trabajan en favor no solo de partidos como el Partido Comunista de Yugoslavia sino también de los partidos comunistas como el de Francia, Italia y otros países». (Anna Pauker; Informe en la Iº Conferencia de la Kominform, 25 de septiembre de 1947)

Se enjuició que el Partido Comunista Francés (PCF) no aprovechara las lecciones que el mismo pueblo había aprendido sobre las amenazas de su libertad, para denunciar los planes del imperialismo estadounidense y sus sirvientes franceses. De igual modo señalaba que los franceses practicaban las tácticas de frente poniendo ilusiones en lo que hicieran o dijeran sus dirigentes sobradamente conocidos por sus traiciones y no en el trabajo con la militancia de base. Del mismo modo expresó que los comunistas franceses e italianos parecían no querer ver lo que ya habían entendido sus enemigos nacionales e internacionales, esto era: que el avance al socialismo en toda Europa hacía que la cuestión de los comunistas en se tomara como una cuestión seria en la que utilizarían todo tipo de herramientas para impedir que tomaran el poder e incluso ilegalizar sus formaciones:

«Las grandes masas de estos países se han reunido en torno a los partidos comunistas porque esperaban que la lucha del pueblo dirigida por los comunistas ayudaría a los pueblos a evitar los horrores de otra guerra. Los pueblos han aprendido a odiar a sus agresores. Y el rostro agresivo del imperialismo estadounidense ahora es claramente evidente. El Partido Comunista Francés tenía la posibilidad de elevar a todo el pueblo contra el imperialismo estadounidense. Tenía la posibilidad de demostrar que Paul Ramadier era un colaboracionista de los Estados Unidos. ¿Era realmente necesario esperar a unas cuantas elecciones más para demostrar esto? El camarada Jacques Duclos quiso animarnos diciendo que el socialista Guy Mollet repitió alguna de las propuestas del PCF en un discurso suyo. Era necesario mostrar al pueblo, a los militantes de base socialdemócratas, que los Guy Mollet, León Blum, se oponen a los intereses del pueblo. Entonces la mayoría de personas, incluyendo a muchos socialdemócratas, habrían visto el verdadero rostro de Mollet, y luego tal vez, Mollet se habría visto obligado a usar un lenguaje diferente. Jacques Duclos dijo que Charles De Gaulle está preparando grupos armados con el fin de llevar a cabo provocaciones contra los comunistas. Me parece que los imperialistas estadounidenses y el mismo De Gaulle han analizado mejor el curso de los acontecimientos que algunos de nuestros camaradas. Los imperialistas estadounidenses ven que en el Este hay un movimiento hacia el socialismo y que en Francia, también, podría tomarse ese camino. Esto significa que el asunto es más grave que una disputa sobre unos sillones ministeriales, y los imperialistas y De Gaulle entienden esto muy bien. También vemos que en Italia el asunto no se limita a la expulsión de los comunistas del gobierno, sino que están tratando de sofocar al partido en dicho país. En tal situación, no podemos quedarnos atrás con la excusa de que no queremos aislarlos de las masas. Los camaradas franceses se llaman a sí mismos «un partido de gobierno». ¡Pero lo cierto es que un partido comunista no puede seguir formando parte de un gobierno bajo cualquier condición!». (Anna Pauker; Informe en la Iº Conferencia de la Kominform, 25 de septiembre de 1947)

Enver Hoxha, al examinar la historia del movimiento marxista-leninista, registró qué partidos comunistas comprendieron realmente las directivas del VIIº Congreso de la Komintern de 1935 sobre las tácticas de frente antifascista, los posibles gobiernos de frente antifascista que surgirían y que servirían como puente para la lucha por el socialismo, o la cuestión de la creación de los Estados de democracia popular y las tareas de los partidos, así mismo señaló qué partidos se durmieron en los laureles o simplemente no comprendieron o no quisieron comprender las directivas de la Komintern para el periodo de la Segunda Guerra Mundial y la posguerra:

«En los países de la Europa Oriental, los partidos comunistas supieron ligar las tareas de la lucha por la independencia y la democracia a la lucha por el socialismo. Elaboraron y aplicaron una política que condujo a la instauración de los regímenes de democracia popular. En cambio, los partidos comunistas de Europa Occidental no se mostraron capaces de aprovechar las situaciones favorables que habían creado la Segunda Guerra Mundial y la victoria sobre el fascismo. Esto demostraba que no habían comprendido ni aplicado debidamente las orientaciones del VIIº Congreso de la Komintern –Internacional Comunista–, el congreso fue sostenido del 25 de julio al 21 de agosto de 1935. Este congreso sustentaba que, al oponerse y combatir al fascismo, se irían creando en condiciones determinadas también las posibilidades de formar gobiernos de frente único, totalmente diferentes de los gobiernos socialdemócratas. Aquéllos debían servir para pasar de la etapa de la guerra contra el fascismo a la etapa de la lucha por la democracia y el socialismo. Pero en Francia y en Italia la guerra contra el fascismo no condujo a la creación de gobiernos del tipo que propugnaba la Komintern. Acabada la guerra, en esos países asumieron el poder gobiernos de tipo burgués. La participación de los comunistas en los mismos no cambió su carácter. Tampoco el Partido Comunista Francés –que en general hasta el fin de la Segunda Guerra Mundial siguió una línea correcta–, logró corregir y superar los errores, deficiencias y desviaciones que se habían manifestado acerca de determinados problemas, y que entre otros motivos surgían por falta de análisis realistas de las situaciones internas y externas». (Enver Hoxha; Eurocomunismo es anticomunismo, 1980)

Los errores de los partidos comunistas en Francia e Italia tuvieron para lecciones para cada bando antagónico conforme avanzaban los meses y años en la posguerra. Viéndolo desde el lado del proletariado, las lecciones a extraer eran muchas y la autocrítica necesaria. Para los partidos comunistas del Este de Europa, como Anna Pauker relataba, las maniobras de las burguesías nacionales en concubinato con el imperialismo estadounidense, en  países como Francia e Italia, eran una prueba inequívoca de que o se movilizaba al pueblo contra el imperialismo estadounidense, su injerencia, y la de sus agentes, o los comunistas serían echados en breve del poder en aquellos países y que las republicas de democracia popular elaboradas a precio de sangre y sacrifico desde la guerra tornarían a repúblicas ordinarias democrático-burguesas, y sus conquistas revolucionarias tiradas por el barranco. Las propias jornadas en Hungría de 1947 contra los partidos reaccionarios evidenciaban que la mala praxis francesa e italiana y sus resultados servía de estímulo a otros partidos comunistas. Anna Pauker señalaba además la actitud cínica de los franceses e italianos tras su expulsión del gobierno, como expulsiones incluso de mutuo acuerdo, cuando la realidad era que la reacción y sus partidos les había atacado por sorpresa a exigencia de los imperialistas estadounidenses, y ellos en cambio no habían reaccionado movilizando a la militancia y a las masas como deberían, como si hicieron otros partidos como el griego cuando vieron las maniobras de la burguesía nacional a instancias de la injerencia estadounidense:

«Hemos percibido los acontecimientos en Francia e Italia como una señal de alarma. Que la reacción que ayer alcanzó a Francia e Italia, está tratando de alcanzar hoy a Hungría, que mañana se tratará de alcanzar igualmente a Checoslovaquia y el día siguiente a Rumanía. Esta señal de alarma nos ha obligado a movilizar a todas las fuerzas para resistir los ataques de la reacción. Pero en Francia e Italia, todo el pueblo no se elevó de sus pies cuando los comunistas fueron expulsados del gobierno. Por otra parte, nuestros camaradas, en una especie de sensación de falsa dignidad, afirman que dejaron voluntariamente tal gobierno momentáneamente». (Anna Pauker; Informe en la Iº Conferencia de la Kominform, 25 de septiembre de 1947)

jueves, 24 de septiembre de 2015

Sobre la disolución de la Kominform por los jruschovistas

Tito y Jruschov en 1955

«3) Entre los principios fundadores de la Kominform entraba la libre adhesión de cada partido a la misma, el libre derecho de representación de cada delegado a presentar en la Kominform como se expresó en la resolución de su fundación, algo que se mantuvo vigente al menos desde 1947 hasta 1953:

«La Conferencia comprueba que la ausencia de contactos entre los partidos comunistas que en la misma han estado representados representa, en la situación actual, serios inconvenientes. La experiencia ha demostrado que una falta tal de ligazón entre los partidos comunistas es grandemente perjudicial y no podría justificarse. La necesidad de un intercambio de experiencias, la coordinación libremente consentida de la acción de los partidos interesados, reviste en estos momentos particular agudeza en las condiciones complicadas de la situación de la post-guerra en que la ausencia de una ligazón entre los partidos comunistas puede conducir a una situación perjudicial para la clase obrera. En consecuencia, los participantes en la Conferencia se han puesto de acuerdo sobre lo siguiente-: 1) Se creara un Buró de Información [Kominform] de los representantes del Partido Comunista de Yugoslavia, del Partido Obrero (comunista) Búlgaro, del Partido Comunista de Rumanía, del Partido Comunista Húngaro, del Partido Obrero Polaco, del Partido Comunista (bolchevique) de la Unión Soviética, del Partido Comunista Francés, del Partido Comunista de Checoslovaquia, del Partido Comunista de Italia. 2) El Buró de Información tendrá como tarea la de organizar el intercambio de experiencias y, en caso de necesidad, la coordinación de la actividad de los partidos comunistas sobre la base de un libre consentimiento.3) El Buró de Información estará compuesto por representantes de los Comités Centrales, a razón de dos por cada uno de ellos. Los delegados de los Comités Centrales deben ser nombrados y reemplazados por los Comités Centrales interesados. 4) El Buró de Información editara un órgano bimensual y más tarde semanal. El órgano, será editado en francés y ruso, y, en la medida de sus posibilidades, en otras lenguas. 5) La residencia del Buró de Información se fija en Belgrado». (Kominform; Resolución sobre el intercambio de experiencias y la coordinación de la actividad de los partidos representados en la Conferencia, 1947)

¿Pero cómo es posible que a partir de 1953 estos principios cayeran en meras palabras vacías y decorativas? ¿Cómo es posible que se permitiera en 1955 que la dirección del Partido Comunista de la Unión Soviética, o más bien la camarilla de Jruschov anulara varias de las resoluciones posteriores de la Kominform como la de 1948 ó 1949?:

«En mayo de 1955, Jruschov, sin recibir la aprobación de los demás partidos, resolvió refutar las decisiones del Kominform y las apreciaciones de todos los partidos comunistas y obreros sobre la traición de la camarilla de Tito, y viajar a Belgrado encabezando una delegación del partido y del gobierno soviético. Jruschov quiso imponer a los demás partidos esta decisión unilateral, injusta y arbitraria. Sólo dos días antes de su partida informó al Partido del Trabajo de Albania de este hecho consumado y solicitó su aprobación para refutar la resolución del Kominform de noviembre de 1949 y para reexaminar la de junio de 1948 que ponían al descubierto la traición de la dirección yugoslava. Reclamaba, al mismo tiempo, la aprobación del texto de una «decisión» sobre este problema, redactado por él mismo y que debía publicarse en nombre del Kominform ¡sin que éste se hubiese reunido!  A pesar de la gran confianza que el Comité Central del Partido del Trabajo de Albania tenía en el Partido Comunista de la Unión Soviética, vio con bastante desconfianza este gesto de Jruschov y mediante una carta fechada el 25 de mayo de 1955, dirigida al Comité Central del PCUS, se pronunció contra el viaje de Jruschov a Yugoslavia y contra la rehabilitación de la camarilla de Tito. (...) El Comité Central del PTA solicitaba al CC del PCUS que estas cuestiones fuesen examinadas en el curso de una reunión de los partidos miembros del Kominform, a la cual debería ser invitado también el PTA para dar su opinión». (Partido del Trabajo de Albania; Historia del Partido del Trabajo de Albania, 1982)

¿Cómo es posible que los partidos comunistas participantes y firmantes de la resolución de 1947 que juraron ser fieles a unos principios revolucionarios y honestos permitieran tal intromisión de un solo partido en las históricas decisiones del organismo? ¿Cómo se permitió que este mando unilateral fuera usado además para suspender las críticas al oportunismo y rehabilitar al revisionismo internacional? Estos hechos solo se puede explicar conociendo que en la máxima dirección de todos estos partidos se habían expulsado antes de 1955 a los verdaderos marxista-leninistas y que los que quedaban eran  cobardes, que nunca habían sido marxista-leninistas o que habían degenerado.

En la declaración de abril de 1956 de la disolución de la Kominform, se decía que la misma se disolvía porque había solventado los problemas de falta de información y coordinación entre los partidos comunistas y las deficiencias derivadas como posibles desviaciones de los principios; aunque esto hubiera sido cierto no habría necesidad de disolver un órgano como la Kominform, pues su actividad y principios no suponían un prejudicio sino un gran beneficio para los partidos comunistas y el movimiento marxista-leninista, pero lo cierto es que tal afirmación proclamada por el jruschovismo no era cierta, pues para 1956 bajo la permisión de buscar la «vía específica al socialismo» cada partido de la Kominform había renunciado a los principios y axiomas marxista-leninistas lo que acarreó desviaciones nacionalistas y el propio alejamiento entre los partidos, sin comentar los grandes daños –sobre todo a los partidos comunistas en el poder–; muestra de la veracidad de estas palabras son los sucesos de gran agitación ese año 1956 en Polonia y Hungría debido a las políticas revisionistas de los partidos comunistas en el poder, ¡gobiernos que estaban llevando al país al caos y la contrarrevolución siendo ahora encabezados por viejos desviacionistas criticados en su día por la Kominform como Nagy o Gomułka!
». (Equipo de Bitácora (M-L); La crítica al revisionismo en la Iº Conferencia de la Kominform de 1947, 13 de agosto de 2015)

miércoles, 23 de septiembre de 2015

Paradojas históricas: los dirigentes yugoslavos criticando al revisionismo en la Kominform

Aleksandar Ranković, Josip Broz Tito, Milovan Đilas y Edvard Kardelj en 1953

«Analicemos por un momento la «maravillosa paradoja» que la historia nos lega con la cuestión de la crítica yugoslava a la delegación francesa e italiana en la Iº Conferencia de la Kominform de 1947. Como hemos visto Milovan Đilas y Edvard Kardelj fueron protagonistas en esta crítica. Pero ¿Qué sabemos hoy de ellos?

–Milovan Đilas fue uno de los teóricos más importantes del Partido Comunista de Yugoslavia, fue uno de los personajes que ayudaron a Tito para que los titoistas ganaran definitivamente la hegemonía dentro del partido durante el cisma con la Kominform y sus partidos en 1948. Cisma que recordemos se produjo a causa de las teorizaciones antimarxistas que ciertos jefes de partido del PCY empezaban a vociferar cada vez de forma más abierta, teorizaciones chovinistas, bujarinistas, antisoviéticas, y después incluso anarco-sindicalistas, que en su conjunto desataron una repulsa mundial.

Este cisma que desató una lucha entre los partidarios de corregir las desviaciones del marxismo-leninismo como Arso Jovanović, Sreten Zujovic, Andrija Hebrang; y los partidarios de continuar con tal camino de Tito como, Aleksandar Ranković, Koča Popović, y otros.

En el desarrollo y asentamiento de las teorías titoistas de revisión del marxismo-leninismo Đilas sería el ala más derechista del partido, de hecho, las críticas que empezó a verter al mismo partido y gobierno revisionista yugoslavo por no darle un giro aún más derechista en ciertos campos, devino en que fuera expulsado del PCY en los 50.

–Edvard Kardelj fue otra figura clave en las teorizaciones del PCY, que como Milovan Đilas se había puesto a favor de Tito en su postura respecto a la Kominform, y en los años siguientes sus teorizaciones sobre todo económicas ocuparon un papel especial dentro del partido y gobierno yugoslavo.

Curiosamente, ambos personajes fueron los que estuvieron presentes en la Iº Conferencia de la Kominform de 1947 apoyando la crítica del soviético Andréi Zhdánov a los errores del PCF y el PCI, pero paradójicamente, criticaban o mejor dicho se sumaban a la crítica de Zhdánov de unos errores que en el propio PCY cometían ya en ese momento o cometerían en breve como objetivamente se probaría en la IIº Conferencia de la Kominform de 1948. Errores de los dirigentes yugoslavos que fueron discutidos y denunciados por la Kominform y que no solo se cometerían y se confirmarían «en tiempos de Stalin de 1947-1953», sino también después de su muerte, donde si cabe el descaro revisionista de los titoistas se amplificaría con nuevas teorizaciones antimarxistas.

Como hemos adelantado durante el documento, las acusaciones de los partidos comunistas hacia los delegados franceses e italianos sobre ciertas desviaciones del marxismo, en realidad el tiempo confirmaría que el revisionismo yugoslavo las había establecido o que lo haría en un futuro ¿Exageramos? Ni mucho menos:

1) Las acusaciones de browderismo respecto al partido, de «querer disolver el partido», precisamente sería cometida por los revisionistas yugoslavos quienes disolvieron el partido en el frente y proclamaron que el frente era el director de la sociedad por encima del partido;

2) Las acusaciones de propagar el eslogan socialdemócrata de «ni Washington ni Moscú serían cometidas por los revisionistas yugoslavos. Es más, tal eslogan se cristalizaría bajo la teorización de la política exterior del «no alineamiento»;

3) Las acusaciones de albergar ilusiones bujarinistas del «tránsito pacífico al socialismo de las clases explotadoras» serían cometidas por los revisionistas yugoslavos diciendo que en su país «las clases explotadoras que lucharon contra el hitlerismo se integrarían pacíficamente en el socialismo»;

4) Las acusaciones de tener un franco «cretinismo parlamentario» serían cometidas por el revisionismo yugoslavo, estos apoyaron la teorización eurocomunistas «del tránsito pacífico al socialismo» a través del sistema parlamentarista burgués;

5) Las acusaciones de que en el partido francés «cualquiera podía entrar y salir» y que su unidad solo era formal serían cometidas por el partido yugoslavo quién declararían que todo el mundo más allá de su herencia social, creencia religiosa o visión política podía integrarse sin que influyera en el desempeño como miembro del partido. Finalmente el único requisito para formar parte del partido sería legitimar la camarilla de Tito y a este como su «Líder»;

6) Las acusaciones de que el partido francés tomaba la cuestión colonial sin darle un cariz marxista con su respectivo análisis de clase fueron desviaciones que luego serían cometidas por los revisionistas yugoslavos en el marco de la teoría del «no alineamiento» que apostaba, y sigue apostando hoy en día, porque cada país colonial o neocolonial se vendiera al mejor postor imperialista, a la vez que igualaba a países socialistas y capitalistas;

7) Las acusaciones de falta de valor para la autocrítica reclamada a los delegados franceses por sus errores de línea, fue otro de los puntos que causaron la reclamación de todos los partidos comunistas ante los yugoslavos poco tiempo después tras analizarse y exponerse los errores de la dirigencia yugoslava y recibir de esta más que negaciones sin argumentación, respuestas vanidosas y ultrajantes.

8) Las acusaciones hecha a franceses e italianos de falta de una consciencia de la importancia de aplicar el internacionalismo proletario en la cuestión griega, eran claramente hipócritas, pues los propios yugoslavos habían traicionado la confianza del pueblo griego durante la Segunda Guerra Mundial cometiendo actos hostiles, chovinistas, y en breve se intensificarían doblemente sus acciones nacionalistas tras la ruptura con la Kominform.

Esto demuestra nuestra hipótesis sobre los revisionistas y sus diversas tácticas de camuflaje que hemos comentado en alguna ocasión:

«¿Cómo se explica el radicalismo [en este caso de los delegados yugoslavos - Anotación de Bitácora (M-L)] que incluso muchos de estos elementos revisionistas tuvieron hacia otros desviacionistas y revisionistas que si fueron denunciados y expulsados públicamente [en este caso sobre los delegados franceses e italianos - Anotación de Bitácora (M-L)]? Los del tipo (1) veían una oportunidad manifiesta para aumentar su prestigio y para acusar falsamente a rivales de su partido de cometer la desviación que se estaba criticando en la Komintern [y en este caso Kominform - Anotación de Bitácora (M-L)]; los del tipo (2) aunque incluso podían coincidir con las tesis de los elementos desviacionistas que se estaban criticando en esos momentos, no se podía permitir solidarizarse con él, o se sospecharía que no había superado sus viejas desviaciones, por lo que mecánicamente también criticaba al desviacionismo de moda, también acusarían falsamente a otros verdaderos marxista-leninistas ya que de caer el partido en esta trampa les libraba del peso de estar bajo la atención de personas honestas y fieles al marxismo-leninismo que no dudarían en denunciarles de nuevo si volvían a dar un paso en falso, por último las purgas en nombre de librar al desviacionismo de moda servía para convencer y hacer olvidar al partido del viejo coqueteo de estos miembros con el oportunismo; y los del tipo (3) no entendían bien el porqué de las críticas a las tesis desviacionistas ni porque las críticas suponían una desviación de los axiomas del marxismo-leninismo, pero apoyaba todo tipo de lucha contra tal desviacionismo ya que para ellos, todo ataque contra la línea oficial del partido no debía ser cuestionada y era una ofensa». (Introducción del Equipo de Bitácora (M-L) al documento de Georgi Dimitrov: «La clase obrera contra el fascismo» de 1935, 25 de abril de 2013)

En el caso de los revisionistas yugoslavos, coincidían con los elementos tanto del tipo (1) como del tipo (2), eran elementos que aprovechaban las deficiencias de otros elementos –bien en su partido a nivel nacional o bien a nivel internacional de otros partidos– para envalentonarse y ganar prestigio, siendo esta falsa imagen de revolucionarios puros, y de larga carrera, un futuro escudo si su naturaleza y sus intenciones eran destapadas más adelante. A su vez, varios de los elementos del Partido Comunista de Yugoslavia como Tito mismo, habían sido reprendidos por los partidos y representantes de la Komintern, por lo que el lenguaje afilado de los delegados yugoslavos en la crítica hacia los delegados franceses e italianos en la Kominform, era un buen escaparate para intentar convencer al resto de que ellos habían superado sus deficiencias de la época de la Komintern y que ahora incluso podían contribuir a la corrección de las deficiencias de otros partidos». (Equipo de Bitácora (M-L); La crítica al revisionismo en la Iº Conferencia de la Kominform de 1947, 13 de agosto de 2015)

martes, 22 de septiembre de 2015

La teorías económicas claudicadoras y neocolonialistas de los revisionistas en los años 40

Palmiro Togliatti y Maurice Thorez

«Tanto el PCF como el PCI creían que sus países necesitaban para restaurar la economía destruida de la «guerra», la «ayuda» estadounidense, por supuesto no parecían ser conscientes de lo que suponía para la soberanía nacional francesa e italiana el plegarse a esta «ayuda» estadounidense de préstamos, créditos, y demás. Anna Pauker les reclamó que dichos partidos ni siquiera habían considerado la posibilidad de restaurar su economía a los niveles anteriores de guerra basándose en sus propias fuerzas, e incluso apoyándose en el resto de países del campo socialista, añadiendo que parecía que tales partidos olvidaban la experiencia de la Unión Soviética de la época de Lenin y luego de Stalin respecto a la restauración de la economía sin necesidad de hipotecar su soberanía, e incluso ignoraban la lección contemporánea de muchos países de democracia popular, o la lucha de los partidos comunistas fuera del poder como el Partido Comunista de Grecia, que frente a la actitud de los monarco-fascistas de dejar neocolonizar y manejar el país por los imperialistas anglo-estadounidenses ellos respondían dándole la «bienvenida» con las armas en la mano:

«En su propaganda el Partido Comunista Francés parte de la idea de que necesita los créditos estadounidenses. Nos enteramos de que el camarada Luigi Longo también hace lo mismo, aunque él hable de defender más firmemente la soberanía nacional. ¿Es correcto que los comunistas admitan una necesidad de ayuda estadounidense? El pueblo entonces dirá: incluso los valientes comunistas admiten que necesitamos la ayuda de los Estados Unidos. Y ya que no podemos arreglarnos sin los créditos, tendremos que prescindir de la soberanía. Ni el PCF ni el PCI han planteado la cuestión de si es posible vivir sin los créditos estadounidenses, si sería posible restaurar el país, basándose en primer lugar, con las propias fuerzas. ¿Por qué estos partidos han olvidado el heroico ejemplo de la Unión Soviética, que restauró su economía en las condiciones de bloqueo y cerco hostil, donde nadie le respaldaba? ¡Sin embargo, a día de hoy los pueblos si cuentan con la Unión Soviética a su lado! ¿Por qué no seguir el ejemplo de Grecia? Grecia recibe la «ayuda» estadounidense, pero el Partido Comunista de Grecia lucha contra esta ayuda, ha procedido con la movilización de los pueblos contra el imperialismo estadounidense. Hay otros países que no estaban recibiendo la «ayuda» estadounidense. Ellos están tensando cada nervio para restaurar sus economías sin la «ayuda» estadounidense. Esto, es lo que los camaradas franceses deberían haber dicho a su pueblo. Deberían haber demostrado que, aunque se trata de un camino largo y difícil, es un camino que el pueblo francés también puede tomar». (Anna Pauker; Informe en la Iº Conferencia de la Kominform, 25 de septiembre de 1947)

La crítica de Anna Pauker, y de muchísimos marxista-leninistas, a la sumisión de algunos cuadros de los partidos comunistas a la llamada «ayuda» de los imperialismos para restaurar la economía nacional, fue un estímulo para corregir estas posiciones oportunistas dentro de los partidos comunistas de todo el mundo. El hecho más claro está en los líderes chinos bajo el liderazgo de Mao Zedong y Liu Shao-chi quienes habían proclamado en los informes al VIIº Congreso del PCCh de 1945 que China debería promover la propiedad privada de las clases explotadoras nacionales sumado al hecho de recibir grandes créditos de los países capitalistas desarrollados como Estados Unidos para restaurar la economía y para industrializarse:

«La lucha por la democracia en china requiere de un prolongado periodo. Sin una nueva democracia, un Estado unido, sin un desarrollo de la nación democrática, sin un libre desarrollo de la economía privada capitalista y la economía cooperativa, sin un desarrollo nacional, científica y popular cultura de nueva democracia, sin la emancipación y desarrollo de miles de millones de personas, en breve tiempo, sin ser cuidadosos con la nueva revolución democrático-burguesa, el tratar de construir una sociedad socialista sobre las ruinas del orden colonial, semicolonial y semifeudal sería un sueño utópico. (...) Se necesitan grandes cantidades de capital para el desarrollo de nuestras industrias. Ellos vendrán principalmente de la riqueza acumulada por el pueblo chino, y al mismo tiempo de la asistencia extranjera. Damos la bienvenida a las inversiones extranjeras si tales son beneficiosos para la economía de China y se realizan de acuerdo con las leyes de China. Se pueden expandir rápidamente y a gran escala empresas rentables tanto para el pueblo chino como para los extranjeros, siendo la industria pesada y la modernización de la agricultura, una realidad cuando lo que hay es una firme e interna paz internacional, y cuando dichas reformas políticas y agrarias se realizan a fondo. Sobre esta base, hemos de ser capaces de absorber grandes cantidades de inversiones extranjeras. Una política regresiva y económicamente empobrecida para China no será rentable ni para el pueblo chino ni para los extranjeros». (Mao Zedong; La lucha por una nueva China; Informe en el VIIº Congreso del Partido Comunista de China, 24 de abril de 1945)

El peligro de propagar con éxito esta tesis oportunista se doblaba si cabe en los países coloniales y semicoloniales donde los partidos comunistas estaban tomando el poder, ya que algunos de sus líderes redoblaban la tesis bajo la pobre argumentación de que se trataban de países atrasados y que tras la guerra la Unión Soviética no podría proporcionar a China lo que esta demandaba. Estas tesis estaban en plena consonancia con las teorías del líder del Partido Comunista de los Estados Unidos Earl Browder quién escribiría varios libros en los años 40 y 50 alabando la visión de los revisionistas chinos sobre la propiedad privada nacional y extranjera, y recomendó al gobierno estadounidense buscar nuevos mercados en Asia y en China. Earl Browder sería desenmascarado en esos años como revisionista por seguir manteniendo estas y otras posiciones imperialistas cuando fueron criticadas por los marxista-leninistas de todo el mundo, Mao Zedong en cambio fue más inteligente y viendo el destino de su amigo Browder, y poco después el descubrimiento del revisionismo yugoslavo en 1948 –que era otro revisionismo que abogaba la posibilidad de construir el socialismo en base a cantidades ingentes de créditos y préstamos imperialistas–, más la propia Guerra de Corea de 1950, retiró oficialmente del Partido Comunista de China tal programa, y lo guardo hasta la muerte de Iósif Stalin en 1953 cuando ya con la restauración de las relaciones sino-estadounidenses, y sin peligro de ser acusado de browderista y titoista como algo negativo, pudo sacar a flote de nuevo tal programa y ponerlo en práctica en los 70. La política de apoyarse principalmente en los créditos de los países imperialistas y sus organismos como hizo Yugoslavia y China se haría común en varios de los países ex coloniales que habían obtenido su independencia, pero también en las ex democracias populares donde sus líderes revisionistas les llevaron a acarrear enormes deudas con organismos como el Fondo Monetario Internacional (FMI), como sería el caso de Polonia o la propia Rumanía, causando incluso el propio colapso económico y político del sistema revisionista-capitalista.

Con esto vemos la importancia teórica para los marxista-leninistas actuales de las críticas de la Kominform sobre el Plan Marshall, demostrándose el peligro para la soberanía nacional que suponía la exportación de capitales de la potencia imperialista no solo hacia los países dependientes y atrasados como podrían ser algunos de Europa o Asia, sino inclusive para países desarrollados e imperialistas en decadencia como Francia que terminaron por aceptar la marshalización de sus economías, un lazo económico con el imperialismo estadounidense que marcaría el panorama económico-político del imperialismo francés en las décadas siguientes en que Francia quedó encuadrada en los grupos económicos, políticos, militares y culturales de Estados Unidos». (Equipo de Bitácora (M-L); La crítica al revisionismo en la Iº Conferencia de la Kominform de 1947, 13 de agosto de 2015)